La Cúpula de la Sala de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU), es una gran obra de arte desarrollada por Miquel Barceló. Inaugurada en el año 2008, fue concebida como “una metáfora de lo que representa Naciones Unidas”, un planeta-cueva que reúne a personas y viaja al futuro. Desde ese entonces, esta sala ha sido testigo de muchas discusiones, avances y retrocesos en materia de derechos humanos.

Hace unas semanas, en representación de FUNDEPS participé de las reuniones y debates del Grupo de Trabajo Intergubernamental de Naciones Unidas sobre Empresas Transnacionales y Derechos Humanos. Esta iniciativa surgió por impulso de Ecuador que, a partir de las actividades de Chevron con numerosos impactos en derechos humanos,  planteó la necesidad de generar un nuevo marco normativo que exigiera la rendición de cuentas de empresas transnacionales respecto de obligaciones de derechos humanos. Son muchos los casos en que grandes empresas internacionales usan múltiples recursos legales para no adecuarse a normativa o para no responder cuando afectan a personas y comunidades. La posibilidad de crear un tratado que regule a las empresas, significa una discusión de cómo hacer evolucionar el marco normativo internacional para que se adapte a la situación actual, en la que nuevos actores pueden generar impactos en derechos humanos.

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Las personas que viajan al futuro

*Por Alex del Rey de FIAN International

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