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El 31 de agosto, la ciudad de Córdoba fue el punto de encuentro de alrededor de 15.000 personas que se unieron, alzaron y marcharon contra la obra vial más controvertida de los últimos tiempos, la ahora conocida “Autovía de Montaña”.

La autovía proyectada atravesará el Valle de Punilla, con una traza total de 43 Km. desde el sur de la comuna San Roque hasta La Cumbre. Por esto, vecinos y vecinas organizados en asambleas se resisten al avance de las topadoras que arrasan con el poco bosque nativo remanente en la provincia. En consecuencia el viernes 31 de agosto, acompañamos la movilización en la capital para demostrarles a las autoridades y las empresas constructoras que las Sierras Chicas somos todas/os las/os cordobesas/es.

Una marcha llena de vida

A lo largo de la Av. Colón, miles de personas se pusieron de pie donde habitualmente se suceden filas de vehículos. Simbólicamente, esas personas de todos los horizontes pararon la circulación para marchar y oponerse a un proyecto que, en nombre del progreso, pone en peligro la singularidad de las Sierras de Córdoba.

La cita era a las 17 h , y en menos de diez minutos, la avenida ya estaba colmada de personas. Cada manifestante presente, tenía su historia y su origen social, pero estábamos en conjunto, representando la unión y la defensa de un interés común.

La movilización estaba dividida en tres bloques: “Vida”,  ”Devastación” y “Fuerza y Unión”. Cada bloque estaba organizado alrededor de una temática diferente y con distintas intervenciones, donde había libertad de elegir y acompañar la que mejor te representara.

En el primer bloque, encabezando la marcha, todos se unieron detrás del slogan “QUE EL PROGRESO NO CUESTE LA VIDA” y esta vida se manifestó con cantos, danzas y tambores, anunciando que el monte marchaba en las calles de la ciudad.

Vinieron después personas con disfraces, representando la devastación de la naturaleza y sus consecuencias inevitables, como la muerte. Como símbolo de ésta, una topadora gigante que arrastraba con todos los “arboles” y “animales” que encontraba en su camino, así como mujeres pintadas con calaveras.  Se notaron personas llevando carteles con la frase “El uranio está entre nosotrxs” o la palabra “deBASTAción”.

Pero a pesar de la destrucción de la vida, las personas del tercer bloque, juntaron y unieron sus últimas fuerzas en esta fría tarde invernal para protestar contra este proyecto y demostrar que están dispuestos a luchar.

Rápidamente llegó la noche, y el único sonido que se podía oír en toda la ciudad eran las voces de la gente gritando al unísono: “SOMOS EL MONTE QUE MARCHA”.

La última parada fue la plaza Agustín Tosco, donde a las 15.000 personas las esperaba un cierre musical con más de diez artistas locales. Una última oportunidad de celebrar la vida, demostrando que al final y a pesar de todo lo que puede pasar, siempre gana la VIDA.

Si en apariencia cada marcha tiene la misma estructura orgánica, en realidad, cada una tiene su esencia personal y particular. Desde el punto de vista de unas extranjeras, la esencia de esta marcha fue una mezcla de alegría y positividad:

“Nos gustó mucho marchar con lxs cordobesxs y aunque venimos de otras  latitudes, nos sentimos integradas y movilizadas. Marchar con ellxs fue una clara evidencia”

“Adoptá tu árbol nativo”

FUNDEPS participó de la movilización en contra de la “Autovía de Montaña” a través de una intervención original e innovadora, ya que parte del equipo estuvo presente desde las 16 h en la plaza Agustín Tosco entregando plantines con arboles autóctonos, bajo la consigna “ADOPTÁ TU ÁRBOL NATIVO”.

El objetivo de la intervención consistió en concientizar, de una manera simbólica, a las personas que los “adoptaban” sobre la importancia de proteger nuestros bosques, en tanto el proyecto que se pretende realizar arrasará con cientos de hectáreas de bosque nativo de máxima conservación.

Además, poner en conocimiento de la gente que la provincia debe actualizar su Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos, obligación que caducó en el año 2015. Teniendo en cuenta que hoy queda menos del 3% de bosque bien conservado (menos de 300.000 hectáreas), cuando un siglo atrás había 12 millones de hectáreas, consideramos fundamental que se debata una ley con un proceso participativo amplio y de acuerdo a las leyes nacionales (y no como ocurrió en el año 2016, con un proyecto elaborado a puertas cerradas que gracias a la presión de organizaciones ambientales y sociales y la falta de apoyo político finalmente fue archivado en diciembre de 2017).

Por ello, esta iniciativa tuvo por objetivo hacer que la gente se responsabilice y se comprometa con el cuidado de nuestras especies nativas. Se entregaron Manzanos de Campo, Mato, Moradillos, Molles y Horcos Quebracho, mientras se explicaba el motivo por el cuál estábamos haciendo entrega de los mismos y se buscaba obtener el compromiso de la persona que lo adoptara en realizar los cuidados necesarios.

El entusiasmo y alegría de todas las personas que se acercaron fue motivador, ya que estaban contentos con el árbol que se llevaban a sus casas y estaban al tanto del motivo por el cual nos encontrábamos ahí: defender nuestros bosques y nuestras Sierras de la mega obra vial que busca “acelerar el tránsito”, “conectar regiones” en desmedro del pulmón de nuestra provincia.

Para nuestra sorpresa antes de que llegaran las 15.000 personas ya habíamos entregado todos los arbolitos, entonces nos unimos a ellos al ritmo de tambores, cantos y bailes. Se vivió como una verdadera fiesta en defensa de las Sierras Cordobesas.


¿Qué hacemos en FUNDEPS sobre ésta temática?

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