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Para quienes hayan navegado por la página de FUNDEPS hace un tiempo ya, habrán observado que en algunas notas publicadas o compartidas, se hacía mención a algo así como ‘Gobierno Abierto’. Bueno, resulta que eso es una nueva moda entre los gobiernos de turno. Hace alusión a la transparencia, la rendición de cuentas, los datos abiertos, la big data, la participación ciudadana, el acceso a la información pública y un sin número de conceptos que suenan llamativos cuando los escuchamos. Básicamente creo que estamos hablando de democracia, ¿no?

Pero pará, ¿no es que ya vivimos en democracia y esas cosas se daban por supuestas?

Y pareciera que lo mismo viene pasando con la democracia, funciona, pero en la teoría. Cuando estudiamos en la escuela/universidad la definición de la Democracia, desde Russeau a Locke, (y al resto de señores que hablaban de ella), parecía que con la democracia se come, se educa y se vive (algo parecido a lo que dijo Alfonsín). Es como si la democracia fuese una superheroína que aparece cuando más la necesitamos y de repente nos salva del alienígena que quiere colonizarnos con sus vicios de mal gobierno.  Pero bueno, lo que quiero decir es que si la democracia es esa forma de gobierno tan perfecta que nos incluye, que valora nuestras opiniones y representa nuestras demandas; creo que le venimos pifiando o nos están vendiendo pescado podrido.

Digo, agarrá el diario o prendé la tele en tu noticiero preferido. ¿Qué viste?  seguro una catarata de denuncias de corrupción (por estos días, en forma de cuadernos), funcionarios/as y empresarios/as que desfilan por los ‘pasillos de Comodoro Py’ y que se ‘arrepienten’ de haber coimeado o aceptado coimas. No se ustedes, pero me suena que ahí no hay mucha democracia. Es como si nuestros dirigentes hubieran tomado consejos del Alcalde Diamante.

Abriré un breve paréntesis para decir que sí creo que todo puede ser una analogía de lo que pasa en Los Simpsons.

Retomemos entonces eso que nos enseñaron. La democracia supuestamente se trata de participación, de transparencia y de rendición de cuentas. Nos dicen que somos  ‘agentes’ de nuestros/as representantes y que tenemos que estarles echando el ojo constantemente para que no se la manden. Bueno, spoiler alert (o no tanto), se la re mandaron todos y aparentemente se la seguiran mandando.

Che, ¿esto no era una nota de Gobierno Abierto o algo así? Sí, esperame que tengo que decirte un par de cosas más. Mejor, tengo que preguntarte algo ¿Cuando ves todas las cosas que están pasando, no sentís entonces que la democracia no sirve para nada? ¿No crees que gobernantes seguirán siendo corruptos a pesar de todo? ¿No sentís que tu opinión no es valorada y que la única manera que tenés de participar en la política es votando (y a veces ni así)? Si tu respuesta a esas preguntas fueron sí, entonces te digo que entendiste todo y que te sentís como un montón de gente allá afuera.

Pero no todo está perdido…

No todo está perdido, a menos que no aprovechemos lo que ha sucedido en el último tiempo. Resulta que hace un par de años, un presidente norteamericano que no les voy a decir quien es pero, fue presidente antes de Donald Trump; vió que la ciudadanía ya estaba bastante enojada y descreída de los gobiernos, y dijo, ‘creo que tenemos que involucrarla más’. Bueno, no sé si dijo eso exactamente, pero pongamosle que sí. Entonces, en 2011 nació la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP por su nombre en inglés). Se trata de una iniciativa multilateral que nuclea a varias naciones del mundo que se comprometen a implementar gobiernos más transparentes, participativos y que rindan cuentas. Es como un centro que promete hacer la utopía de la democracia una realidad para todas las personas.

Aaaaaunque, todavía estamos bastante lejos de ver eso hacerse realidad.

Igual, seamos personas positivas. Les cuento que Argentina es parte de OGP desde 2012 y al día de hoy tiene hechos tres planes de acción. Ustedes dirán ¿Y en ningún plan se comprometieron a no malversar fondos? No. Pero bueno, se empezaron a dar pasos chiquitos: tenemos una ley de acceso a la información pública, se crearon banda de portales de datos abiertos, hay más espacios para la participación de la sociedad, entre otras cosas. ¿Es suficiente con ello? Claro que no.

El gobierno abierto, propone transparentar el Estado por completo y lograr eso es alto viaje para funcionarios/as. Y más aún, tienen un tremendo miedo a que sepamos que pasa “puertas adentro” de los edificios públicos. Peeeero, ya está, ya no hay vuelta atrás. Ahora lo tienen que hacer y nos les quedará otra que aceptar la interpelación de la ciudadanía.

¡De nuestra parte igual también hay responsabilidad, eh! Hay que ponerse las pilas porque parece que ahora tenemos la oportunidad de hurgar en los recovecos de la administración pública, pedir información, usar los datos públicos y proponer mejoras.

El gobierno abierto como paradigma de la ciencia política vino a retomar los valores más profundos de la democracia y a decir “dejemos la zaraza de que con la elección popular basta y sobra; y empecemos a hacer parte a la sociedad de la construcción de las políticas públicas”. Fue un cachetazo a funcionarios/as y para la ciudadanía. A los/as funcionarios/as, porque les impone dejar de pavear y comenzar a rendir cuentas. A la ciudadanía, porque nos saca de nuestra zona de confort y nos pone en el foco. Es como si nos dijeran ¿Y bueno, no era que querían participar?

De todas formas, esto es bien reciente y estamos aún intentando entenderlo. Los gobiernos arrancaron con todo a publicar información y datasets (por ejemplo, el portal de Ciudad de Córdoba tiene como 600 conjuntos de datos); y en la calle estamos medio abrumados, y algunas personas ni enteradas.

Es importante que empecemos a prestarle atención a esos pequeños avances que tienen los gobiernos, porque en cuanto nos descuidemos, siguen volando bolsos adentro de un convento.

A veces pareciera que el tema del gobierno abierto, los datos, la transparencia y esas cosas muy teóricas no tienen nada que ver con lo que pasa en la realidad, ¿no? ¿Qué me importan los datos abiertos si en la calle el dólar está a 40[nota al pie] pesos y no nos alcanza para llegar a fin de mes? Bueno, la relación directa no la vemos, pero si pensamos en que con el ‘Gobierno Abierto’ el Estado ya no va a poder hacer nada sin la mirada atenta de la sociedad, entonces podemos fantasear con políticas públicas que atiendan a nuestras verdaderas demandas y necesidades.

Como ya les dije, falta un montón para eso, pero hay un camino de avances que se avizora. El ‘gobierno abierto’ no es tal sin la ciudadanía interpelando al Estado y obligándolo a transparentar sus actos.


[nota al pie] Cuando se empezó a escribir esta nota (hace un mes), decía 30 pesos. Qué bonita economía.

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