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Entre agosto y octubre de este año junto al Espacio de Economía Feminista de Córdoba, y con el apoyo de la Fundación Heinrich Böell y la Secretaría de Extensión de la UPC, llevamos a cabo el Ciclo de Economía Feminista. Un espacio de formación destinado a pensar alternativas desde la sostenibilidad de la vida.

Germinando reflexiones y aprendizajes. Un tiempo y un espacio para los diálogos.

A lo largo del ciclo nos encontramos junto a integrantes de organizaciones sociales, políticas, autogestivas y de la economía popular; estudiantes y docentes universitaries; trabajadores y trabajadoras del ámbito público-estatal, entre otras pertenencias.

Luego de esta experiencia, nos propusimos recuperar algunos testimonios de quienes participaron. Una de ellas es Luciana Gonzalez Frías, quien valora la amplitud de miradas que confluyeron en estos encuentros. Ella nos cuenta que “los encuentros del Ciclo contaron con una gran diversidad de personas con trayectorias, formaciones de distintas disciplinas y militancias socio territoriales que enriquecían la dinámica sobre la construcción de cada temática”.

Este Ciclo, compuesto por seis encuentros, se destacó por su propuesta pedagógica organizada, por un lado, con momentos de exposición teórica sobre la Economía Feminista y, por el otro, con instancias de actividades prácticas. Esta metodología educativa nos habilitó tanto la incorporación de nuevos aprendizajes desde la reflexión crítica, como la puesta en práctica de los conceptos incorporados. En este sentido, Josefína Sampallo nos comparte que “desarrollar temas teóricos que puedan plasmarse en casos concretos de la ciudad de Córdoba y el país, fue muy importante para comprender de manera integral la realidad que nos rodea”

Durante todo el proceso de formación compartimos conceptos, afiches, debates, pinturas, juegos y hasta almuerzos, lo que convirtió al entorno en un ambiente seguro que propiciaba constantemente prácticas de cuidado. Samanta Solaguren nos expresó que: “los feminismos nos enseñan a velar por espacios seguros para nosotres. Y esta formación fue sin duda, el espacio más cuidado en el que estuve. Siempre el respeto por la diversidad, en su más amplio significado estuvo presente”. La compañera destacó como práctica de cuidado el consumo dealimentos saludables, respetuosos con la naturaleza y nuestros cuerpos”. El mismo fue pensado y elaborado por Reciclando utopías, una cooperativa de trabajo artística y de permacultura que escogimos para que nos brinde estos alimento. Buscamos la coherencia con los valores de la sostenibilidad de la vida y de las otras economías que promovemos.

Resistir desde los márgenes, resistir desde los feminismos.

Estamos atravesando como sociedad una profunda crisis de reproducción social y una avanzada de posturas neoconservadoras. En este marco, la formación sobre Economía Feminista se convirtió, en diferentes medidas, en herramienta de resistencia. Según Josefina Bühler, formarnos sobre Economía Feminista como corriente de pensamiento “nos invitó a cuestionar los privilegios del patriarcado, del capitalismo consumista y extractivista que tanto deshumanizan, quiebran las redes y apuntan a que estemos desfragmentades de nuestros cuerpos, territorios y entre nosotres. Entonces, hay que luchar contra eso.” En palabras de otra de las compañeras, Samanta Solaguren: “lo aprendido, lo observado, me plantean nuevos desafíos a la hora de pensar políticas públicas que velen por la integridad de las personas y garanticen una vida con igualdad de oportunidades. La formación me despertó ganas de seguir profundizando en la temática para poder implementar lo aprendido”.

A propósito de lo anterior, Josefína Sampallo agrega que en estos contextos, estos espacios de encuentro y formación como este ciclo, se vuelven necesarios para comprender que existe una deuda histórica del Estado con les encargades del trabajo de cuidados. En este sentido, nos recuerda que “son las mujeres y el colectivo LGBTIQ+ las primeras personas en poner el cuerpo en los contextos de crisis. Y son quienes tienen siempre una jornada más de trabajo con las tareas del cuidado al hombro. Los aportes de la economía feminista ponen de manifiesto esta realidad, le ponen nombre. Todo lo que venga de saberes, metodologías y epistemologías feministas son formas de resistencia, hoy más que nunca”. Desde los relatos de las compañeras sostenemos que reconocer y visibilizar los cuidados en el funcionamiento del sistema económico se vuelve una tarea fundamental: transformar aquella economía que pone el foco en los mercados y lograr ubicar allí, en el centro, nuestra vida.

Así fue como, definitivamente, nos convencimos de manera colectiva que el ciclo de formación simbolizó un testimonio vivo de cómo la economía feminista se convierte en una perspectiva indispensable en estos tiempos desafiantes. Las experiencias y saberes compartidos resonaron como un eco transformador, invitándonos a construir juntes un espacio más inclusivo para imaginarnos vidas más vivibles. Lorena Juri, otra de las participantes, expresó que “este espacio de construcción social, político y afectivo” es necesario “hoy más que nunca como fuente de resistencia hacia esta nueva época que va a atravesar la Argentina, para (…) hacer frente a la nueva derecha ¡Ni un paso atrás!”.  

Como conclusión del proceso de formación, percibimos las articulaciones necesarias entre las ‘experiencias autogestivas’ y la ‘sostenibilidad de la vida’. A propósito de esto, Lorena nos revela que, ante tanta incertidumbre, estas herramientas serán para ella y para muchas otras personas una “salida colectiva y una nueva fuente de economía (…)”. «Familias enteras estarán dependiendo de la organización autogestiva y, por ello, tenemos la responsabilidad política e histórica de acompañar estos procesos, desde el conocimiento y la empatía, poniendo el cuerpo, la cabeza y el corazón para pensar estrategias que nos permitan sostener la vida”.

Acompañarnos y acompañar a otres, entonces, se vuelve un gran compromiso respecto a la continuidad de la formación. Para Josefina Bühler este desafío le permitirá “construir puentes y diálogos con otras personas que desconocen esta forma de pensar la economía, para poder hacerlas parte y seguir cimentando las bases de una sociedad más justa, igualitaria, democrática y menos nociva para con la humanidad”.

Reconocemos a quienes se animaron a compartir esta experiencia y a disponerse a seguir pensando juntes una economía en clave feminista. Terminamos este proceso reconociendo que necesitamos más instancias de construcción colectiva, para intercambiar, visibilizar y potenciar estrategias que, desde los territorios, estén dando respuestas a nuestras problemáticas socioeconómicas. Seguimos en el compromiso de identificar los desafíos que tenemos en común para transformar nuestra realidad desde agendas que pongan en valor otras economías que se centren en las personas.

Agradecemos especialmente los testimonios de Samanta Solaguren, Josefína Sampallo, Lorena Juri, Luciana González Frías y Josefina Bühler.


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